¿QUÉ HAN LEÍDO?


¿Nunca leyeron en las Escrituras:...
Esto es obra del Señor y es maravilloso verlo?
(Mt 21:42) (Sal 118:22)

¿QUÉ HAN LEÍDO?

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*Busca y encontrarás aquello que has leído.

El "no querer querer" es una resistencia interna de la voluntad a querer hacer algo, aun cuando la persona tiene la capacidad de hacerlo, pero decide no lo hacerlo. 
En el plano humano, puede manifestarse como bloqueos emocionales o conflictos internos que necesitan ser sanados: el temor a abrirse a causa de decepciones o experiencias negativas, o como una forma de autoprotección expresada en la idea: "si no quiero, no sufro".
También puede expresarse como una voluntad errática y caprichosa, que busca gobernar y mantener el control, afectando el deseo, el afecto y el interés, y debilitando la capacidad de amar y confiar.

Esta realidad espiritual se refleja en las palabras del Señor:

"Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí" (Mt 15:8)

Paradójicamente, esta condición puede presentarse incluso en quienes han dado el paso de fe. Algunos permanecen en la brecha de la duda y el autocontrol, intentando conservar a toda costa los vestigios de su pasado. El yo que desea seguir empoderado se resiste a una entrega plena a Cristo, impidiendo que su señorío se manifieste en toda su profundidad y plenitud.

El "no querer querer", en el plano espiritual, es una resistencia interior del corazón y de la voluntad a disponerse al bien, aun cuando la persona reconoce lo que Dios le pide y tiene la capacidad de responder. No se trata de una incapacidad, sino de una negativa interior a dejarse mover por la gracia de Dios.

"La insensatez del hombre tuerce su camino, 
Y luego contra Jehová se irrita su corazón" 
(Proverbios 19:3)

La voluntad desordenada, carente de bases sólidas que la sostengan, afecta profundamente el deseo de amar, de confiar y de obedecer. La persona lucha con sus propias fuerzas para mantenerse a flote, sostenida en la idea: "yo lo puedo hacer", a pesar de haber fallado repetidamente en todas sus estrategias de autogobierno.
Aunque sabe que la obediencia trae bendición, no quiere obedecer; aunque se resiste a amar, en su interior reconoce que fue creada para amar. De este modo, la persona resiste la transformación interior que el Espíritu Santo desea obrar en ella.

"No querer querer" se manifiesta como una lucha continua, incluso en aquellos que no se atreven a dar el paso de fe. Aun viendo, oyendo y reconociendo su necesidad, el corazón se resiste a amar, obedecer o abrirse a la voluntad de Dios, permaneciendo en estado de tensión espiritual que impide la plenitud en la vida en Cristo.

El apóstol Pablo reconoce la existencia de este conflicto interior, una lucha que necesita ser ordenada y redireccionada:  

"Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo" (Rm 7:18)

Este mismo conflicto se manifiesta en la historia de la revelación de Dios. Jesús, desde el inicio de su ministerio, dio a conocer Su identidad y el propósito de su venida mediante sus actos, sus palabras y las manifestaciones sobrenaturales que lo acompañaban. "Todo ojo lo vio, todo oído lo oyó"; era imposible huir de Él y de la verdad que proclamaba. 
Así, mientras el corazón humano lucha entre el querer y el hacer, Cristo se presenta como la verdad revelada, visible y audible, que confronta la voluntad y llama a una respuesta de fe y obediencia.

"...muchos de los que oían quedaban asombrados. 
Preguntaban: ¿De dónde sacó toda esa sabiduría 
y el poder para realizar semejantes milagros" 
(Marcos 6:2)

Con autoridad y poder, Jesús anunció: "El reino de Dios se ha acercado" (Mt 4:17). 
Esta declaración no solo proclamaba un mensaje, sino que revelaba su verdadera identidad.  Jesús presentaba a Dios como el Rey soberano y a su Reino como la realidad que irrumpía para establecer su gobierno en medio de los hombres. 

Sin embargo, muchos escucharon, pero cerraron su corazón, negándose a ser confrontados y a salir de la comodidad de sus principios, del engaño de sus "verdades" y de sus tradiciones. Prefirieron aferrarse a lo que poseían antes que esforzarse por abrazar lo nuevo que Dios estaba trayendo.
 
Cambiar la estructura de la manera de pensar y actuar, especialmente en lo que respecta a la vivencia de la fe, exige asumir responsabilidades y realizar transformaciones profundas que dejan en evidencia años de caminar en el error. Esto resulta incómodo para quien decide permanecer en el mal, pues confronta su imagen, su posición y su deseo de poder. Entonces, no es conveniente para quien elige permanecer en el engaño.
Por ello, el rechazo al Reino no fue por falta de evidencia, sino por una resistencia voluntaria del corazón a someterse al gobierno de Dios.

"¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas! 
porque son semejantes a sepulcros blanqueados que, 
a la verdad, se muestran hermosos por fuera; 
pero por dentro están llenos de huesos de muertos 
y de toda impureza." (Mt 23:27)

¿Nunca leyeron las Escrituras? (Mt 22:42 NTV),
"El error de ustedes es que no conocen las Escrituras y el poder de Dios" (cf. Mt 22:29)

Estas palabras de Jesús son preguntas retóricas dirigidas a quienes creían saberlo todo: maestros, sacerdotes y conocedores de la ley. No eran ignorantes, sino personas seguras de su propio saber. Sin embargo esas mismas preguntas resuenan hoy también para nosotros, cuando, con orgullo, exhibimos pergaminos, los títulos y distintas condecoraciones para refutar, debatir o entrar controversia con cada palabra que sale de la boca de Dios.

Van dirigidas para los estudiosos de la Palabra que no la viven, como a quienes la oyen, pero deciden vivir a su manera, refutando, rechazando y negando a Jesús con su propio testimonio de vida. La pregunta sigue en pie: ¿Qué han leído? ¿Qué han escuchado realmente?

No se trataba de que no supieran leer ni de alguna limitación intelectual. El problema era mucho más profundo: leían, pero no comprendían; escuchaban, pero no discernían la Palabra de Dios. Su fe se basaba en la tradición y repetición de lo escrito, no en una relación viva con el Autor de la Palabra.

Su lectura estaba sometida a sus propios principios, esquemas e intereses, y por eso no producía fruto. Donde no hay obediencia, no hay transformación; y donde no hay transformación el conocimiento se convierte en letra muerta.

Cuando el corazón humano se mantiene en la posición de juez y editor de la Palabra; y la soberanía del "yo" pretende imponerse sobre la soberanía de Dios, el pensamiento y el corazón se cierran a la verdad. En ese punto, ya no hay acceso transparente a las Escrituras, porque deja de gobernar la verdad de Dios y pasa a prevalecer nuestra propia verdad.

"Los sabios serán avergonzados, serán atrapados y abatidos. 
Si han rechazado la palabra del Señor, ¿qué sabiduría pueden tener?" (Jer 8:9)

¿Qué fue lo que pasaron por alto estos estudiosos de la ley? Precisamente aquello que al ser humano le parece insignificante, pero que para Dios es esencial. La naturaleza humana tiende a aferrarse a lo superficial y a lo cómodo, mientras descarta lo verdaderamente importante. Por eso el Señor los confronta nuevamente: "¿Nunca leyeron...?"

La interpretación errada, sumada con los conflictos sociales y políticos, convirtió a Jesús en una amenaza para el poder y el estatus de los líderes dentro del imperio romano.
De manera similar, para muchos hoy Jesús también se convierte en una amenaza, porque viene a alterar el orden normalizado de la vida.

La vida sin Jesús buscar saciar los deseos humanos; la vida con Jesús, en cambio viene a saciar los deseos de Dios. Pero para esto se requiere obediencia, lealtad y entrega total. 

Como afirma el Señor:

"Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza." (Jr 29:11)

Para dejar en evidencia su interpretación errada y su resistencia a la revelación divina, Jesús les cita el salmo mesiánico que habían leído innumerable veces, pero nunca comprendieron:

"La piedra que los constructores rechazaron, 
ahora se ha convertido en piedra principal.
(Salmo 118:22)

Con esta declaración, Jesús se identifica a sí mismo como la piedra rechazada. Los “constructores” —los líderes religiosos, expertos en la Ley— evaluaron al Mesías según sus propios criterios y lo desecharon por no ajustarse a sus expectativas, tradiciones y estructuras de poder. Sin embargo, lo que ellos rechazaron, Dios lo estableció como fundamento.

Así, el Salmo 118:22 revela una verdad eterna: cuando el ser humano se erige como juez de Dios, termina rechazando aquello que es esencial para su salvación. Pero lo que el hombre descarta, Dios lo exalta; y lo que el hombre considera débil o insignificante, Dios lo convierte en el centro de su obra redentora.

Aceptar a Cristo como la piedra angular implica renunciar al gobierno del “yo” y someterse al diseño de Dios. Solo entonces la Palabra deja de ser letra interpretada a conveniencia y se convierte en vida que transforma.

Este pasaje nos confronta hoy con una verdad ineludible: cuando el ser humano pretende edificar su vida espiritual sin Cristo como piedra angular, todo lo que construye termina siendo frágil. Podemos tener conocimiento, actividades religiosas y reconocimiento, pero si Cristo no ocupa el centro, la estructura no permanece.

¿Qué han leído?

La pregunta ya no es si conocemos la Palabra, sino si estamos dispuestos a someternos a ella. Cristo no puede ser un elemento decorativo de nuestra fe; debe ser el fundamento que sostiene cada decisión, pensamiento y acción. Rechazarlo —aunque sea de forma sutil, mediante la autosuficiencia o la apariencia— es quedar fuera del diseño de Dios.

Hoy el llamado es claro: dejar de editar la Palabra y permitir que ella nos edite a nosotros; dejar de juzgar a Cristo y rendirnos ante Él. Porque solo quien edifica su vida sobre la piedra angular permanecerá firme cuando todo lo demás caiga.

Aceptar a Jesús no es solo creer en Él, sino vivir bajo su señorío. Ahí comienza la verdadera fe, la obediencia que transforma y la vida que conduce a la eternidad.

Ahora cantaré para aquel a quien amo
un canto acerca de su viña. 
Mi amado tenía una viña
en una colina rica y fértil.
Aró la tierra, le quitó las piedras
y sembró en ella las mejores vides.
En medio de su viña construyó una torre de vigilancia
y talló un lagar en las rocas cercanas.
Luego esperó una cosecha de uvas dulces,
pero 
LAS UVAS QUE CRECIERON ERAN AMARGAS.
 (Is 5:1-2)

Bendito seas, Señor y Padre Nuestro.
Gracias te damos por cada Palabra que sale de Tu boca, porque es de bendición para nuestra vida. Ayúdanos a atesorarla en nuestro corazón, y que ni las más fuertes tempestades nos aparten de ella. Enséñanos a vivirla, y que tu Espíritu nos guíe siempre en la dirección correcta. 
Tú eres nuestra Roca inamovible, nuestra fuerza y protección. Sin ti, los colores de cada día se desvanecerían en una bruma oscura. En Ti está la vida, y hoy vivimos porque Tú vives en nosotros. Gracias, Soberano Señor.
En el nombre de Jesús. Amén.

«Que el Espíritu de Dios le conceda discernimiento, lo lleve a amar y a vivir en obediencia a la Palabra de Dios.»

El Señor te bendiga.


Psicóloga Educativa Infantil Cristiana
Estudiante de Teología Reformada
"Tu amor me encontró"
Es Su Gracia

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SOLUCIÓN AL ANTERIOR NUDO DE PALABRAS Y FRASES BÍBLICAS 
Porque ESCRITA ESTÁ LA VERDAD, fuera de la Palabra de Dios no hay vida, no hay verdad ni hay dirección.
Todo intento del hombre por comprender, gobernar o justificarse a sí mismo, apartado de ella, termina en error, confusión y vacío. 

1. NUEVA VIDA - "Si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo! (2 Cor 5:17)
2. PROTECCIÓN - "El Señor es fiel, y él los fortalecerá y guardará del mal." (2 Tes 3:3)
3. VIDA ETERNA - "Esta es la promesa que él nos dio: la vida eterna." (1Jn 2:25)
4. PERDÓN - "Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, 
en quien tenemos redención y perdón de pecados." (Col 1:13-14  NVI)
5. RESTITUCIÓN «Les devolveré lo que perdieron a causa del pulgón, el saltamontes, la langosta y la oruga...Volverán a tener toda la comida que deseen y alabarán al SEÑOR su Dios, que hace esos milagros para ustedes. Nunca más mi pueblo será avergonzado." (Joel: 5-26)
6. BENDICIÓN»El Señor te asegurará bendición en todo lo que hagas y llenará tus depósitos con granos. El Señor tu Dios te bendecirá en la tierra que te da." (Seu 28:8 NTV)
7. MISERICORDIA - "Pues las montañas podrán moverse y las colinas desaparecer, pero aun así mi fiel amor por ti permanecerá; mi pacto de bendición nunca será roto —dice el Señor, que tiene misericordia de ti—." (Is 54:10 NTV)
8. COMPAÑÍA SIEMPRE - "Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28:20)
9. PAZ - "Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado.  (Is 26:3)
10. LIBERTAD - "Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. (Gál 5:1)
11. GOZO - "Les he dicho esto para que tengan en mí alegría y así su alegría sea completa"  (Jn 15:11)
"Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y ME CEÑISTE DE ALEGRÍA" (Sal 30:11)
12. TESOROS SOBRENATURALES - "Él será la seguridad de tus tiempos, te dará en abundancia salvación, sabiduría y conocimiento; el temor del Señor será tu tesoro." (Is 33:6 NVI)
13. SALVACIÓN - "En Dios está acallada mi alma; DE ÉL VIENE MI SALVACIÓN" (Sal 62:1)
14. HIJOS DE DIOS "MAS TODOS LOS QUE LE RECIBIERON, A LOS QUE CREEN EN SU NOMBRE, LES DIOS POSTESTAD DE SER HECHOS HIJOS DE DIOS" (Jn 1:12)


¡Feliz Navidad!
😊

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