LA VERDAD QUE SERÁ

 

"Yo para esto he venido...
para dar testimonio de la verdad. 
Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz" (Jn 18:37)

LA VERDAD QUE SERÁ

Cierta mujer fue a ver un fotógrafo para que la retrataran. La señora se había arreglado lo mejor que había podido y la fotografía salió buena. Pero el fotógrafo dijo:
-Tengo que retocar estos retratos, porque si los dejo como está, esa señora no quedará contenta.
En efecto, cuando ella regresó a ver al fotógrafo para reconocer los retratos, quedó muy satisfecha: creyó que era más bonita de lo que en realidad era. Primero se engañó a sí misma; después, se dejó engañar por el fotógrafo. (Fragmento de "Engañándose a sí misma)


¿Qué es la verdad?

Vivimos en un mundo donde la verdad relativa parece tener cada vez más espacio.
Dentro de esta visión, la realidad adquiere un matiz opcional; se acepta aquello que resulta conveniente, aquello que encaja con los principios personales o con la manera particular de interpretar la vida.

El pensamiento humano está profundamente influenciado por el contexto cultural, histórico y social. Por eso, lo que una persona considera verdadero puede ser rechazado por otra. Si caminamos bajo la premisa de que cada individuo puede construir su verdad, terminaremos avanzando sobre una fina lámina de hielo que podría romperse en cualquier momento.

Si la verdad depende completamente de quien la interpreta, entonces surge una pregunta inevitable: si todos ellos pueden tener su propia verdad, ¿cuál de ellas es realmente verdadera?

El caso de la mujer y el fotógrafo puede ilustrar, de manera sencilla, cómo una realidad puede ser ajustada hasta hacerla coincidir con aquello que queremos ver. En el relativismo, la verdad puede convertirse en algo moldeable: no existe una verdad que trascienda al individuo, sino múltiples interpretaciones de lo que cada uno considera verdadero.

Pero frente a Pilato, Jesús presenta una realidad completamente diferente:

La verdad frente al poder
Jesús frente a hombres que lo juzgaban. No entró en una extensa disputas filosófica acerca de la verdad. En medio de aquella noche oscura, durante un juicio injusto y frente al poder político de Roma, Jesús definió con claridad el centro de su misión.

«Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo,
para dar testimonio de la verdad» (Juan 18:37)

Pilato le preguntó:
—¿Luego eres tú rey?
Jesús respondió: —Tú dices que yo soy rey.
Y añadió: —Yo para esto he nacido...


El Señor Jesús no vino a dar una opinión más entre muchas. No vino simplemente a ofrecer una perspectiva religiosa para que las personas escogieran según su conveniencia. Vino a dar testimonio de la verdad.

La pregunta de Pilato sigue resonando en nuestro tiempo.
¿Cuál verdad?


Para Pilato la verdad parecía estar subordinada al poder y a las circunstancias. Roma tenía sus intereses, las autoridades religiosas los suyos y la multitud tenía sus propias expectativas.

El pueblo judío vivía bajo el dominio romano y cargaba con profundas tensiones sociales económicas y políticas. Muchos anhelaban un libertador. Esperaban un Mesías que pusiera fin a la opresión y restaurara la nación.

Pero Jesús no se presentó como el Mesías que ellos podían moldear según sus expectativas.

Su reino no dependía de los intereses políticos del momento.
Su verdad no dependía de la aprobación de la multitud.
Su identidad no dependía del veredicto de Pilato.

Por eso cuando Jesús habla la verdad, no dice "mi opinión", ni "mi verdad", ni "lo que cada persona considere verdadero".
Habla de LA VERDAD.
Algo que existe fuera de nosotros. Algo que no depende de nuestros sentimientos, preferencias cultura o conveniencia.
La verdad es verdad aunque nadie quiera aceptarla.
 
La Verdad tiene un fundamento
La Palabra de Dios es verdadera porque Dios es verdadero. La realidad de Dios no depende nuestra percepción; Él existe y Su Palabra permanece.

Por eso, la verdad bíblica no es una construcción humana que podemos modificar de acuerdo con cada generación. Podemos estudiarla, comprenderla progresivamente y profundizar, pero nos somos sus creadores.

No inventamos la verdad; la descubrimos, la estudiamos, la creemos y la obedecemos.

Aquí también encontramos el llamado de la Escritura:

«Examínenlo todo; retengan lo bueno» (1 Tes 5:21)

El creyente necesita mantenerse alerta frente a todo aquello que llega a su mente y a su corazón. No todo lo que escuchamos es verdad. No todo lo que parece espiritual procede de Dios. No todo mensaje que utiliza palabras bíblicas representa fielmente la Palabra de Dios.

Por eso necesitamos examinarlo todo a la luz de la Verdad.
La medida no debe ser: "¿Me gusta?"
Tampoco: "¿Cuántas personas lo siguen?"
Ni siquiera: "¿Quién lo dijo?"
La pregunta debe ser:
¿Está de acuerdo con la Verdad de Dios?
«El que es de la Verdad, oye mi voz»

Jesús dijo:
«Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz»

Existe una relación profunda entre conocer la verdad y reconocer la voz del Pastor.

Un niño puede reconocer la voz de su madre aun sin verla. Conoce su tono, su manera de hablar, sus expresiones y hasta aquellas palabras que utiliza con frecuencia. Por eso, algunas veces un niño puede escuchar una frase y pensar: "Eso no lo dice mi madre".

De manera semejante, cuando conocemos la Palabra de Dios y tenemos una relación cercana con Él, más aprendemos a reconocer su voz.

Cuando aparece una enseñanza que no procede de la Verdad, aunque este perfectamente maquillada, algo dentro de nosotros debería advertir, es Su Espíritu que nos pone en alerta: «Esto no corresponde con lo que Dios ha dicho»

Pero cuando escuchamos la Verdad, aunque sea presentada en un humilde "vaso de barro", nuestro corazón puede reconocerla.

Pablo escribió;
«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro» (2 Cor 4:7)

El valor del tesoro no depende de la belleza del vaso.
La Verdad tampoco depende de la apariencia de quien la comunica.
Puede llegar sin grande luces, sin una gran producción, sin reconocimiento humano y sin aplausos. Si es la Verdad de Dios, seguirá siendo la Verdad.

La Verdad permanecerá
Las palabras de Jesús fueron pronunciadas pocas horas antes de la Cruz. «Para dar testimonio de la Verdad». Después venían los azotes, la corona de espinas, las burlas, el abandono y la crucifixión.
Pilato tenía autoridad política. 
Los soldados tenían fuerza física.
La multitud tenía poder de presión.
Pero ninguno de ellos tenía la autoridad sobre la Verdad.

El cuerpo de Jesús sería herido. Su humanidad sería llevada hasta el límite.
Pero la Verdad que Él es no podía ser destruida.

Jesús podía ser llevado a la cruz, pero la cruz no podía derrotar la Verdad.
Podían condenar su cuerpo, pero no podían condenar Su identidad.
Podían intentar silenciarlo, pero Su Palabra permanecería.

Por eso, aunque todo a nuestro alrededor pueda colapsar, la fidelidad de Cristo no colapsará.

Yo puedo sentirme débil. Mis circunstancias pueden cambiar. Las personas pueden fallarme. Aquello en lo que confiaba puede desaparecer. PERO CRISTO PERMANECE.

La Verdad que será
El mundo puede decir:
"La verdad que funciona"
"La verdad que me hace sentir bien"; "La verdad es lo que piensa la mayoría"; "La verdad es lo que dice quien tiene más seguidores".
Pero todo es pasajero.
Los reflectores se apagan. Las tendencias cambian. Las opiniones se modifican. Los seguidores se van. Los poderes humanos pasan. 
PERO LA PALABRA DE DIOS PERMANECE.

Jesús no dijo simplemente que conocía la verdad:
Él afirmó:
"Yo soy  el camino, la verdad y la vida".
Por eso nuestra seguridad no está en una verdad construida por nosotros, sino en una Persona que no cambia.

JESUCRISTO ES LA VERDAD.

Y todo aquel que pertenece a la verdad aprende a reconocer Su voz. 
Aunque el mundo la maquille, Aunque la cultura la cuestione. Aunque la mayoría la rechace. Aunque llegue en un humilde vaso de barro.
LA VERDAD SEGUIRÁ SIENDO LA VERDAD.
Porque la verdad de Dios no depende de lo que el mundo diga que es.
La verdad de Cristo es, Cristo y Su Palabra permanecerá para siempre
Esa es la Verdad que será para siempre.

*Señor Jesús, gracias porque Tú eres la Verdad que permanece para siempre.
Ayúdanos a reconocer tu voz, a examinar todo a la luz de tu Palabra y a caminar firmes en ella, aun cuando el mundo piense diferente. Que nuestro corazón permanezca rendido a Ti y que nuestra vida dé testimonio de Tu Verdad. 
En el nombre de Jesús. Amén.

👉JESÚS LA VERDAD


* Que el Espíritu del Señor le lleve al conocimiento de la Verdad, Cristo Jesús.

El Señor le bendiga.

Psicóloga Educativa Infantil 
Dificultades de Aprendizaje en niños
Seminario: Estudiante de Teología Reformada

Es Su Gracia

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