EL SILENCIO DE LA NEGACIÓN
Mientras tanto, Simón Pedro seguía de pie, calentándose. Le preguntaron: ―¿No eres tú uno de sus discípulos? Pedro, negándolo, dijo: ―No lo soy. (Jn:18-25) EL SILENCIO DE LA NEGACIÓN La negación puede aparecer en cualquier momento de la vida. En ocasiones funciona como un mecanismo de defensa temporal que ayuda a afrontar una situación difícil. Sin embargo, cuando se convierte en un hábito, la persona comienza a rechazar la realidad para preservar una falsa sensación de seguridad, lo que termina agravando el problema. Ignorar una crisis financiera, un diagnóstico médico o un conflicto familiar no hace que desaparezcan. Aunque la negación pueda producir un alivio momentáneo, la realidad continúa avanzando y, con el tiempo, genera mayores consecuencias: estrés, ansiedad, desgaste emocional y un deterioro progresivo de la situación. Por ello, los extremos nunca son saludables. Negar constantemente un problema no lo resuelve; solo retrasa su atención y permite...