MIENTRAS ESTÁ CERCA


MIENTRAS ESTÁ CERCA
BUSQUEN AL SEÑOR
mientras puedan encontrarlo
llámenlo AHORA,
mientras está cerca." (Is 55:6)

"Ya en la orilla del río, buscaban con afán dentro de sus mochilas, pero la oscuridad confundía aún más las cosas, y el tiempo seguía su marcha. Mario y José intentaban encontrar un lugar apropiado para acomodarse, mientras que Luis, con desconsuelo, se dio cuenta de que había llevado la mochila equivocada... Aun así, en medio de sus apuros, lanzaron las redes al agua. Cuando sintieron algo de peso, las recogieron con ilusión, pero solo encontraron ramas secas y desechos. De los peces no había ni rastro....Los peces ya nadaban en nuevas aguas ,y los pescadores, con desconsuelo, contemplaron aquella extensión de agua que tenía sus propios tiempos de actividad. El tiempo y el viento se detuvieron; el silencio abrumó sus corazones. Era demasiado tarde.
Las oportunidades no se deben dejar pasar..." ( Fragmento de "La Pesca Infructuosa" Tomado del Diario Lector Infantil, Es Su Gracia) 

La frase «No dejes para mañana lo que debes hacer hoy» se ha usado con ligereza, casi de forma coloquial, sin considerar la profunda connotación que encierra su significado. Hoy, después de haber pasado por alto en muchas ocasiones esta advertencia tan repetida, surge una palabra que ha cobrado especial relevancia y que nombra aquello que ya conocíamos desde antes: procrastinar, es decir, postergar o extender plazo para responder, solucionar o concluir un asunto. 

 
↳ Pero todo debe hacerse de forma adecuada y ordenada. (1 Cor 14:40 NVI)

Dejar un asunto para mañana, de manera reiterada, se convierte en un hábito que desplaza decisiones importantes en favor de tareas de menor valor, las cuales, paradójicamente, también suelen quedar inconclusas. Esta dinámica perniciosa, que posterga decisiones de carácter trascendental, se instala silenciosamente en nuestras funciones ejecutivas cerebrales y memoria de trabajo, generando dificultades en la gestión y cumplimiento de objetivos diarios, y volviéndonos ineficientes, inoperantes y emocionalmente inestables.

↳ El que mira el viento no sembrará; el que mira las nubes no segará" (Ecl 11:4)

En Génesis 2:3, se afirma: "Puso fin el día séptimo a toda la labor que había hecho". Con ello, el Señor nos enseña que lo que se comienza debe concluirse con diligencia, y que a partir de la prontitud de nuestras decisiones, podemos avanzar con mayor firmeza y confianza. El tiempo tiene valor, y cuando caemos en la postergación constante, convertimos nuestra cotidianidad en un  nudo de múltiples cabos sueltos que necesitan ser cortados con prontitud, antes que nos envuelvan y terminen por asfixiarnos. 

El llamado que hace el Señor en Isaías 55, nace de Su profundo deseo de ayudar y guiar al ser humano hacia la salvación de su alma. Él ofrece permanecía en Su reino, Su presencia constante y una tierra prometida que, en su momento, fue negada a su pueblo a causa de la desobediencia. 
El pueblo, en su condición pecaminosa y limitado por su entendimiento y humanidad, decidido darle la espalda a Dios, razón por la cual cayó en el exilio, tal como lo expresa Nehemías:

"Rehusaron escuchar, y no e acordaron de las maravillas que hiciste entre ellos; endurecieron su cerviz y eligieron un jefe para volver a su esclavitud en Egipto...."(Neh 9:16-17).

La palabra "Busquen" es una exhortación profética, imperativa e inmediata, dirigida al pueblo de Israel y, por extensión, a nosotros HOY. Dios espera ser hallado por un corazón dispuesto y completamente entregado a obedecer Sus mandatos. Dios no se oculta a su pueblo ni a sus hijos; permanece cercano y accesible. Aguarda que cambiemos el orden de nuestras prioridades, gustos y razonamientos, y que decidamos tener un encuentro genuino con el Dios de la vida, "lento para la ira y abundante en misericordia y fidelidad" (Sal 86:15b).  

Con paciencia misericordiosa, el Señor espera, «porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan» (2 P 3:9). Sin embargo con frecuencia se personaliza la Palabra de Dios para ajustarla a la conveniencia humana, dilatando aún más Su llamado. Así, se vive acomodado a las propuestas del mundo y a lo que dictamina el espíritu rebelde que habita en el interior del ser humano, creyendo erróneamente que Dios aprueba y aplaude lo que se hace fuera de Su voluntad. 
La paciencia de Dios no es infinita. Debemos reconocer que Su paciencia hacia los pecadores tendrá fin y que,  incluso hacia los creyentes desobedientes, llegará el día en que esa espera concluya. ¿Cuándo? "Velad, pues no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor" (Mt 24:42)

Como en los días de Noé, "solo ocho personas se salvaron de morir ahogadas en ese terrible diluvio" ( 1P3:20 NTV). No obstante, por gracia y misericordia, Dios nos ofrece HOY la reconciliación por medio de Su Hijo Jesucristo. Aquel juicio por agua —el diluvio— señala hoy al agua viva, Cristo Jesús, de dónde viene nuestra salvación.
"El agua del diluvio simboliza el bautismo que AHORA los salva a ustedes...." (1P 3:21).

Asimismo, el pueblo de Israel deambuló durante 40 años en el desierto a causa de su desobediencia. Dios los acompañó, los sustentó y esperó arrepentimiento, renovación y entrega. Sin embargo, Su tiempo de espera llegó a su límite: la tierra prometida quedó como un anhelo para esa generación. Sólo Josué y Caleb entraron; los demás murieron en el desierto. 

"Así como ustedes estuvieron 40 días explorando el territorio, así también estarán 40 años sufriendo su castigo, un año por cada día. Eso es para que aprendan qué es lo que sucede cuando se ponen en contra mía. Yo, el SEÑOR, he hablado y les aseguro que haré que todo esto le suceda a esta comunidad perversa que se unió en contra mía; todos morirán en este desierto”. (Núm 14:34-35)
  
De la misma manera, el Señor nos confronta con la urgencia de decidir y responder hoy a Su llamado con determinación y carácter. Isaías 55:6 nos exhorta a buscar al Señor mientras pueda ser hallado, a invocarlo en tanto está cercanoNecesitamos ir al Él HOY, porque la salvación no se posterga sin consecuencias. El mañana no nos pertenece; la vida puede disiparse como la neblina al amanecer, y existe el peligro real de que el Señor venga y nos halle ocupados en nuestros propios asuntos, mientras los Suyos han sido relegados, procrastinados y despojados de toda relevancia espiritual. 

“¿Alguien tiene sed? venga y beba" ¡aunque no tenga dinero! Venga,...¡ES TODO GRATIS" (Is 55:1)

Este llamado exige una respuesta atenta y obediente: “Vengan a mí con los oídos bien abiertos. ESCUCHEN, Y ENCONTRARÁN VIDA” (Is 55:3). Sin embargo, la ligereza, la tibieza, la apatía y la falta de discernimiento conduce a vivir una fe superficial, sin fundamentos y carente de relevancia, donde la apariencia religiosa encubre el engaño con el que se alimenta la espiritualidad. Por eso el Señor confronta con claridad:
"¿Por qué gastar dinero en alimentos que no les da fuerza? ¿Por que pagar por comida que no les hace ningún bien? 

Para aquellos que cierran sus oídos y llenan su mente de desechos dañinos para evitar ser confrontados por Dios, es necesario recordarles que Él está más cerca de lo que se imaginan. Nunca se ha ido, "Si subo al cielo, allí estás tú, si desciendo a la tumba allí estás tú" (Sal 139:8). No obstante, el Señor solo es hallado por quienes, en humildad, inclinan su corazón para buscarlo; y aun ese deseo es una bendición que nace en el corazón de Dios. ESCÚCHENME, y comerán lo que es bueno; disfrutarán de la mejor comida" (Is 55:2). 

El futuro no nos pertenece, pero sí tenemos un presente que el Señor nos ofrece para vivir con dignidad y esperanza. Un presente que debemos aprovechar diligentemente, glorificando a Dios con una vida espiritual fructífera, donde Su nombre sea exaltado en cada decisión y cada acción. ¿Quiénes están llamados? Todos. El llamado es universal, pero la respuesta nace en aquellos que reconocen su sed y hambre de Dios. Por eso la urgencia permanece: "Mientras sea el día, debemos hacer las obras del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar." (Jn 9:4 NVI).

El Señor declara: "¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo." (Ap 3:20a). "Estoy", en tiempo presente. Él llama ahora. Dios, quien está cerca, accesible y dispuesto a responder; sin embargo, cuando se posterga Su llamado, se corre el riesgo de endurecerse el corazón y perder la sensibilidad espiritual. Sin la obra constante del Espíritu de Dios, se vuelve cada vez más difícil  escuchar, discernir y obedecer Su voz.

Procrastinar es nocivo para la salud espiritual, pues quien dilata  termina ateniéndose a las consecuencias de esa demora. Dejar en espera la respuesta al llamado del Señor nos va alejando progresivamente de Su presencia y nos priva del gozo se sus bendiciones. No se trata de falta de invitación, sino de la resistencia humana
El Amor, la misericordia y la gracia de Dios nos invitan hoy a acercarnos a Él sin excusas. Nos llama a apartarnos del pecado para ser perdonados, a vivir en humildad y obediencia.  Nos invita a quitarnos el ropaje sucio, gastado y viejo de la mortalidad, para ser revestidos con ropas nuevas, blancas y sin mancha: las vestiduras inmortales que en Cristo luciremos por la eternidad. "Que los malvados cambien sus caminos, y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal" (Is 55:7).

Tenemos una oportunidad única de reconciliarnos con el Señor, de humillarnos ante su presencia y expresar un arrepentimiento genuino con un corazón rendido. Este llamado es personal, porque Dios conoce a cada persona y sabe que está capacitado para responder de manera consciente y responsable; por ello, cada uno dará cuenta de sí mismo ante Dios.

El Señor nos invita a recibir, a degustar y a quedar saciados; todo es gratuito, porque todo se recibe por gracia. Él ofrece Su salvación a todo aquel que tiene sed. ¿Tiene usted sed? Reciba gratuitamente agua de vida
La salvación no tiene costo para el hombre, porque el precio ya fue pagado en la cruz. Para quienes han bebido de su fuente inagotable, el arrepentimiento restaura la relación con Dios y trae paz, gozo, propósito. "arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados." (Hch 3:19)

La promesa permanece vigente: "Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón" (Jer 29:13). Esto implica una disposición activa; ser humildes, obedientes y rendidos a hacer Su voluntad. Con esta actitud debemos fijar nuestra atención y nuestra vida en Él, aprovechando bien el tiempo, porque cada vez más se acerca Su regreso. "Miren, ¡Yo vengo pronto! Benditos son los que obedecen las palabras de la profecía que están escritas en este libro" (Ap 22:7)

En ocasiones  creemos que responder al llamado del Dios y seguirle fielmente es demasiado difícil; sin embargo, un solo "sí" puede transformar completamente nuestra historia, mientras que un "no" nos mantiene prisioneros del mismo círculo vicioso: transitar la vida alimentándonos de aquello que nunca logrará saciar el alma, perdiéndonos la bendición de vivir en la Libertad en Cristo. Disponer el corazón para recibir al Señor es el mayor acto de obediencia, gratitud y amor que podemos ofrecerle, pues en ello reconocemos el valor eterno de su sacrificio en el monte del Calvario

Allí, aparentemente inmóvil y suspendido en la cruz, Jesús libraba la batalla más decisiva a favor nuestro. En ese silencio doloroso se gestaba la victoria final: la derrota de la muerte y la apertura del  camino hacia la resurrección. Él entregó Su vida por nosotros; HOY somos llamados a entregarle la nuestra con devoción y arrepentimiento, a Aquel  que no escatimo en derramar Su sangre para lavar nuestras culpas. En Él hallamos vida verdadera, porque ofreció su vida para que nosotros viviéramos.

↳ "Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos". (2 Cor 5:15)

Posponer la fe es semejante a lanzar la red y recoger solo deshechos: el alma se alimenta de manera incorrecta y termina contaminada, no solo espiritualmente, sino también en lo más profundo del ser. Así, enfermos, caminamos por el mundo proclamando una supuesta "belleza", "poderío" y "pureza" que, en realidad, brota de un corazón sombrío y agonizante.
 
No obstante, el Señor —que todo los sabe y cuyos ojos "recorren toda la tierra (2 Cró 16:9)", viene en nuestra ayuda con prontitud y nos extiende Su manos para socorrernos. Aun así, muchas veces respondemos: «Cuando sea mayor», «déjame disfrutar la vida», «después», «eso no es para mí», «mi vida está bien así», «no necesito a nadie, me basto a mí mismo», «más adelante aceptaré su llamado; por ahora estoy bien así». Y mientras persistimos en esta constante postergación, el alma continúa vacía, incluso teniendo delante la fuente de vida.

↳ "«En el momento oportuno te escuché; en el día de salvación te ayudé». Y este es el momento oportuno; este es el día de salvación". (2 Cor 6:2)

Hoy es el día para decidir, para volver a Dios y de recibir su perdón sin aplazamientos. El tiempo presente es un regalo, no una garantía eterna. Responder ahora abre el camino a una vida transformada. No esperemos "otro momento" para buscar a Dios, obedecer su voz y rendirle el corazón. Tomar decisiones inmediatas de arrepentimiento, obediencia y fe es vital. Cuando respondemos hoy, Dios transforma nuestro presente y asegura nuestro futuro. "Si alguno tiene sed, VENGA A MÍ Y BEBA" (Jn  7:37) 

🙏Bendito seas, Señor. Rey eterno, Padre nuestro. 
Gracias te damos por derramar tu misericordia y gracia sobre nosotros.
Tu amor inexplicable, profundo e inquebrantable nos da vida y renueva nuestro espíritu cada día.  
Perdónanos, Señor, por cerrar el corazón a tu llamado, por postergar la respuesta cuando tu anhelas recibirnos y bendecirnos con los tesoros de tu Reino. 
Te pedimos, Señor, que pongas en nuestro corazón el querer y el hacer; quebranta nuestros corazones y permite que tu Espíritu nos guíe hacia el conocimiento de tu verdad. 
Queremos vivir, pero vivir de verdad, y que recibas adoración desde el templo de nuestro corazón. En el nombre de Jesús. Amén.


"... todos los que beban del agua que yo doy no tendrán sed jamás." (Jn 4:14); 




Que el Espíritu de Dios le lleve a aceptar la invitación que el Señor está esperando con gran anhelo. 

El Señor te bendiga.


Psicóloga Educativa Infantil Cristiana
Estudiante de Teología Reformada
"Tu amor me encontró"
Es Su Gracia

                       👉 🔎  INVITACIÓN A LA SALVACIÓN DEL SEÑOR

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